Funciones Ejecutivas y Evaluación de la Credibilidad del Testimonio
Las funciones ejecutivas involucran una serie de procesos interrelacionados que participan en la síntesis de estímulos externos, formulación de metas y estrategias, preparación de la acción y verificación de los planes y acciones. Los procesos asociados a estas funciones incluyen principalmente la anticipación, selección de metas, planeación, iniciación de la actividad, autorregulación, flexibilidad mental, control de la atención, uso de la retroalimentación, inhibición, y mantenimiento de información en línea, los cuales se desarrollan durante la niñez y adolescencia (Anderson 2002 en Lozano Gutierrez y Ostrosky 2011). Además de estas funciones, las FE también involucran funciones relacionadas a valores afectivos y motivacionales asociadas a la corteza orbito-frontal (Zelazo y Muller, 2002 en Lozano Gutiérrez y Ostrosky, 2011). Luria es considerado el antecesor directo del concepto funciones ejecutivas. El propuso tres unidades funcionales en el cerebro: 1) alerta-motivación (sistema límbico y reticular), 2) recepción, procesamiento y almacenamiento de la información (áreas corticales post-rólandicas, y 3) programación, control y verificación de la actividad, que depende de la corteza pre-frontal (Ardila y Ostrosky, 2008).
Estas funciones mentales se ubican en la corteza pre-frontal ya que en esta área del cerebro se realizan todas las funciones de integración de la información recibida de todos los sistemas sensoriales y motores (Lozano Gutierrez y Feggy Ostrosky, 2011). La CPF se divide en tres regiones: corteza prefrontal dorsolateral (CPFDL), corteza prefrontal medial (CPFM) y corteza orbitofrontal (COF) (Fuster 2002).
La CPFDL es la
región más grande y las mas nueva en la escala filogenética. Esta región se
relaciona con los procesos de planeación, memoria de trabajo, solución de
problemas, flexibilidad, inhibición y organización temporal (secuenciación). La
porción anterior de la CPFDL, cuya organización es exclusiva del ser humano, se
relaciona con los procesos de mayor jerarquía cognitiva, como la meta-cognición,
la cognición social, la conciencia del yo, y el autoconocimiento (Stuss y
Levine, 2000 en Lozano Gutiérrez y Ostrosky, 2011). La corteza orbito-frontal
(COF) se relaciona a aspectos afectivos y motivacionales, esta zona está
comprometida con la adaptación y aprendizaje de cambios que conciernen
relaciones estímulo-respuesta y la toma de decisiones con contenido
motivacional (Kerr y Zelazo, 2004 en Lozano Gutiérrez y Ostrosky, 2011). Por
último la corteza prefrontal medial se relaciona con procesos de inhibición de
respuestas, regulación de la atención, de la conducta y de estados
motivacionales; las porciones más anteriores de esta región están involucradas
en procesos de mentalización (Shallice, 2001 en Lozano Gutiérrez y Ostrosky,
2011) y el cíngulo anterior funciona de manera integral con esta región
participando en la detección de errores y solución de conflictos (Miller y
Cohen, 2001 en Lozano Gutiérrez y Ostrosky, 2011).
El mentir es hacer una expresión manifiesta contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa. Engañar es dar a la mentira apariencia de verdad o inducir a alguien a tener por cierto lo que no es, valiéndose de palabras y de obras aparentes o fingidas (Martínez, 2005). Para lograr esto la persona que engaña debe hacer uso de habilidades cognoscitivas de mayor complejidad, como lo son en este caso las FE. Lemos (2005) menciona que el engaño no es exclusivo de la especie humana sino que también es una característica que está presente en primates y otros animales que viven en entornos sociales de gran complejidad; en los reinos animal y vegetal son numerosos los seres vivos que han desarrollado capacidades de camuflaje y de adaptación muy elaboradas, los cuales los ayudan a confundir a sus competidores o a sus depredadores. Sin embargo estas habilidades de engaño en los animales, son resultado de miles o millones de años de evolución, como la habilidad de camuflaje del camaleón, las cuales funcionan como una habilidad para escapar de los depredadores.
En el reino animal solo los seres humanos poseen la
habilidad para engañar de manera intencional a sus congéneres, aun cuando su vida
no esté en peligro, así los humanos mentimos con el fin de evitar un castigo,
para obtener una recompensa y en ocasiones solo por el hecho de que tenemos la
capacidad de hacerlo.
Esta diferencia del ser humano con el resto de las especies del planeta podría tener una explicación evolutiva, los seres humanos son los seres vivos con un mayor desarrollo de la CPF. Otros primates, aun cuando poseen una CPF, esta no se encuentra desarrollada a la par de los seres humanos. Otro punto importante en la capacidad de engañar de los hombres y que los diferencia de los demás seres vivos es el lenguaje; aunque su existencia no se relaciona directamente con la existencia de la CPF esta última juega un papel importante en la capacidad de las personas para poder producir realizar un engaño que sea creíble.
Esta diferencia del ser humano con el resto de las especies del planeta podría tener una explicación evolutiva, los seres humanos son los seres vivos con un mayor desarrollo de la CPF. Otros primates, aun cuando poseen una CPF, esta no se encuentra desarrollada a la par de los seres humanos. Otro punto importante en la capacidad de engañar de los hombres y que los diferencia de los demás seres vivos es el lenguaje; aunque su existencia no se relaciona directamente con la existencia de la CPF esta última juega un papel importante en la capacidad de las personas para poder producir realizar un engaño que sea creíble.
La capacidad de mentir o mejor dicho la habilidad de engañar involucra el uso de regiones de la corteza pre-frontal donde se ubican las funciones ejecutivas, por ejemplo: la CPFDL involucra procesos tales como la planeación, flexibilidad y organización temporal; estas habilidades son necesarias para el acto de engañar, pues la persona que miente debe ser capaz de planificar sus acciones y dar un secuencia lógica a su relato engañoso. Los procesos de meta-cognición y cognición social ubicadas en la porción anterior de la CPFDL involucran que la persona sea capaz de darse cuenta de los procesos sociales de las personas que lo rodean y de los propios procesos cognitivos, estos procesos dan a la persona la capacidad de evaluar el efecto del engaño en las personas que los rodean y así modificar algún elemento de la mentira en el proceso y también estar consciente de los procesos cognitivos al realizar el engaño (Flores Lazaro y Ostrosky-Solís, 2008). Otra estructura que puede relacionarse a la capacidad de mentir y engañar es el cíngulo anterior, pues se encarga de detectar errores y solucionar conflictos, en el proceso de engañar esto le da la habilidad al sujeto de detectar cuando cometió un error al realizar el engaño y poder corregirlo.
Referencias
Ardila,
A., & Ostrosky-Solís, F. (2008). Desarrollo Historico de las Funciones
Ejecutivas. Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, 8(1),
1-21.
Flores Lazaro, J. C.,
& Ostrosky-Solís, F. (Abril de 2008). Neuropsicología de Lobulos
Frontales, Funciones Ejecutivas y Conducta Humana. Revista Neuropsicología,
Neuropsiquiatría y Neurociencias, 8(1), 47-58.
Fuster, J. M. (2002). Frontal
Lobe and Cognitive Development. Journal of Neurocitology, 31, 373-385.
Lemos Giraldez, S.
(2005). Simulación,
Engaño y Mentira. Revista del consejo General de Colegios Oficiales de
Psicólogos, 26, 57-58.
Lozano Gutierrez, A.,
& Ostrosky, F. (2011). Desarrollo de las Funciones Ejecutivas y la Corteza
Prefrontal. Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, 11(1),
159-172.
Martínez Selva, J. M.
(2005). La Psicología de la Mentira. México: Paidos.
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